Historia

Autor: Urbano J. Nuñez - Introducción

Descubrimiento y conquista

La Fundación de San Luis

San Luis en el Siglo XVII

Afirmación de San Luis en el Siglo XVIII

Bajo la autoridad de Sobremonte

Los días de Mayo

Guerra de Ideas Políticas

La llave de Cuyo

Primeros tiempos de la Autonomía

La Guerra Civil

Un pueblo que no quiere morir

En el cauce de la política Rosista

La dura brega de un buen hijo de la tierra

Forja y defensa de la Constitución

Un horizonte de progreso

Los lerdos molinos de la voluntad popular

A los tumbos por el camino de la democracia

No se sabe cuándo llegaron ni de dónde venían, pero hace alrededor de los 8.000 años un grupo de cazadores primitivos comenzó a merodear por la Sierra de San Luis comprobando que era comarca adecuada para sentarse en ella y decidió instalarse en las cavernas que se abrían al pie de las montañas.

Poseemos las huellas mas perdurables de aquellos sanluiseños extinguidos en grabados y pinturas que han motivado investigaciones arqueológicas. No es mucho lo que se conoce acerca de esos pobladores y algo similar sucede con los Comechingones, pueblo que a la llegada de los hispanoamericanos ocupaba una franja paralela a lo que es hoy la frontera con la provincia de Córdoba.

Los lugares se ubicaban – según algunos estudiosos – en las riberas del Desaguadero y en el extremo septentrional preponderaban los Olongastas. Todas estas parcialidades recibieron – se dice – el influjo cultural del Incario y un rasgo común a todos ellos fue su escasa belicosidad; eran sedentarios, industriosos y pacíficos.

A propósito de la cultura incaica y el templo del sol, podemos decir que en la gran caverna se establecieron para dominar la comarca y explotar los lavaderos de oro de esta región aurífera. Ningún sitio mas adecuado que este en las faldas del Cerro Inti Huasi para elevar un santuario a ese Dios sol que majestuosamente aparece todos los días sobre las elevadas cimas del granítico anfiteatro que lo rodea esparciendo la luz y la vida en los senos fecundantes de los valles próximos.

Los indios del sur o pampas en cambio, opusieron resistencia a los blancos . Nunca pudieron doblegar a los ranqueles parientes de los Araucanos y Pehuenches , que adoptaron con habilidad al caballo. Así armados, alentados por su bravura y protegidos por el desierto, los ranqueles o araucanizados jaqueaban los poblados sanluiseños desde su origen.

Los primitivos habitantes incorporaron la agricultura, cultivaban el maíz, recolectaban algarroba y chañar de los que obtienen harinas y bebidas espirituosas , consumiendo a carne de animales silvestres. Al llegar los hispanoamericanos el número de indígenas era aproximadamente 5.000 y se encontraban distribuidos en los valles de las sierras, en el Valle del Conlara, San Francisco o a a orilla de los ríos que bajaban de las sierras como el Morro, Nogolí, Chorrillo, siempre en zonas aptas para el cultivo de la tierra.

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