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 Autor:Antolin Magallanes

A  mis lectores

Después de una serie de vacilaciones y luchas conmigo mismo, me decidí a publicar la presente obra. Me atemorizaba la idea, tan generalizada, de que un libro e poesías es tarea que sólo incumbe a los poetas consagrados, Mas, analizando ésta creencia, llegué a la conclusión de que, quienes piensan así, padecen de una lamentable equivocación. Cuántos poetas fueron buenos después de haber sido mediocres o malos! ¡Cuántos urgieron después de machacar en frío inútilmente, hasta que, Un incentivo en un momento propicio encendió en el alma la llama creadora! Jorge Manrique necesitó para revelarse poeta el hondo dolor causado por la muerte de su padre.
Por otra. Parte, me animó tambien, la convicción de que todo esfuerzo espiritual, por humilde que sea, es plausible siempre que tienda a un propósito noble y sano, hacia una elevada finalidad. ALTIVEZ, tal el Titulo de esta obra, aparece animada por estos móviles pues, surge para honrar la Patria, rindiendo Homenaje a sus próceres, a sus símbolos y efemérides Gloriosas; surge para ¡levantar las a1mas caídas y fortalecer los corazones desfallecientes, en las luchas por la vida; y también surge para corregir, censurar y combatir. Tarea triste y desconsoladora es esta de escribir libros; y quienes se aventuren a realizarla en San Luis, deben estar prevenidos para afrontar el gladial frío de la' apatía y de la indiferencia conque generalmente se premian estos afanes y estas inquietudes.
La producción bibliográfica puntana yace por lo general olvidada. Muchos de sus libros se van agotando, no por el uso o servicios que pretendan sino por El heroe epopéyico y la gloria mas pura de america que con brazos fuertes y valeroso rompio la cadenas opresoras de tres republicas es la figura mas bellas de nuestra historia no solo por sus glorias sino tambien por sus virtudes ciudadanas El héroe epopéyico y la gloria más pura de América que, con brazo fuerte y valeroso, rompió las cadenas opresoras de tres repúblicas, es la figura más bella de nuestra historia nosotros por sus glorias militares, sino también por sus virtudes ciudadanas.

Me despedí y me retiré triste y amargado, pensando que entre nosotros valen esta clase de esfuerzas y sin embargó, ese libro, mal tenido y maltratado, era el fruto de los sacrificios de un hombre que había gastado su dinero y pasado vaya a saber cuantos desvelos más, en su empeño de servir a la cultura de su pueblo.
Así, bajo éste clima glacial, trabajan los que las decepciones; y los desencantos no han abatido sus corazones ni aniquilado sus energías de luchadores. Sólo los héroes de la pluma se arriesgan a estas, aventuras temerarias.
ALTIVEZ, ¡no dudo que ha de correr el mismo Albur que corrieron las demás obras puntanas. La indiferencia le tendrá ya su fosa reservada. Pero no me importa. Estos versos míos son para quienes quieran leerlos. Si el lector los encuentra malos o mediocres tampoco me interesa eso Sólo quiero que del mineral bruto se aproveche el fino, la parte noble sino es Oro lo que se extrae de él, será hierro, que es el metal con que se hacen las herramientas de abrir surcos profundos y anchos senderos.

NOTA: El Centro de Residentes Puntanos en Buenos aires ha emprendido una serie de realizaciones en el sentido de dignificar la producción bibliógráfica en San Luis.
Es de esperar que tan plausibles propósitos; siga adelante lleguen a feliz término. (N. del A.)

A San Martín

jOh genio! tanta luz y tanta cumbre; tan elevada es la estatura tuya,
que alcanzarla imposible me sería,
por más que vuele mi inspirado verso.

¿Cuál es el corazón que no se agita,
Y a quien la emoción no lo turba entero,
Cuando extasiado frente a ti contempla
De tu egregia figura su grandeza?

Quisiera que mi mente se ilumine
Con la fúlgida llama de la idea,
Y también que de mi alma surja altiva
La estrofa de mi cálido homenaje.

Ansias profundas de expresar yo ciento,
De mi veneración la ardiente fiebre;
OH! perdóname si mi audacia es mucha
Al elevar a ti mi humilde canto,

OH genio inmortal "Santo de la Espada",

Mártir y apóstol de la Patria mía ¡
Que llevaste por medio continente
De Mayo la inspiración sublime,

Numen de la epopeya americana,
Padre te aclaman tres naciones libres,
Que al recuerdo de tu preclaro nombre,
Reverentes inclinan sus banderas.

Fue en tu alma el patriotismo llama y hoguera;
Acción, impulso y fuerza propulsora,
Que te condujo en alas de la Fama,
A la cumbre de la grandeza humana.

San Lorenzo, Maipú y Cachaducho;
El pasó de los Andes, Callao y Lima,
Son columnas eternas que sostienen
Tu glorial nombre sobre las edades.

Y allá en la vieja Europa defendiste
COn heroísmo a la España cautiva,
Conquistando laureles inmortales
En Bailén, Albufera y Arjonilla.

OH, alma sublime! cumbre y eminencia;
Genio excelso de la gloria epopéyica
Por tus grandes virtudes ciudadanas
Tu símil sólo en Washington lo encuentro.

Y cual otro Jesús salvador de almas
Cargaste también la cruz del martirio;
Fue aquella que la infamia y la calumnia
Pérfidas sobre tus hombros pusieron.

Pero tú, siempre grande y siempre digno,
Con altivez supiste conducir1a.
Sin que jamás en tu pecho naciera
El odio o el sentimiento de venganza.
De la perfidia el áspid venenoso
Transmigrando ha llegado a nuestros días,
Y hoy su diente volver a hincar1o quiere
En la más pura gloria americana.

Sí tú fuiste un gran genio militar;
El guerrero más grande de la Patria
Pero, más que por todo esto, yo admiro
La belleza moral de tu alma pura.
De espíritu sereno y bien templado
Fuiste discreto en el poder y mando;
Jamás la prepotencia fue en ti impulso!
Ni te envaneció el éxito y la gloria.

Tu espada inmaculada levantaste
¡Sólo en la defensa de las causas justas,
No para oprimir y violar derechos
Ni para alzarte en ídolo de pueblos...

Sí, podráse destruir el duro bronce
Donde el artista, al prócer rediviva;
Mas, ¿cómo ha de poder el afán impío
Eclipsar Sol de tan fulgente lumbre?

OH genio! mientras mas lodo te arrojen,
Mi límpida se torna tu pureza;
Mientras mis piedras vayan a tu cumbre,
Más imponente y mas alta parece.

Canto a San Luis

La tierra de Pringle, Lafinur y
Pedernera; la de los hermosos
paisajes serranos, la de los
onices preciosos, la terra de
gloriosa tradición

Puntanos!, a San Luis cantemos himnos;
Levantemos la voz Con emoción,
Y que brote candente en nuestros pechos
La llama de sublime inspiración.

Resuenen atambores y clarines,
Ondeen las banderas y pendones
Y las voces repitan por doquiera,
Salve, OH pueblo, de hidalgos campeones!

Tierra de estirpe noble y sangre gaucha;
De preclaro s guerreros cuna sacra;
Lauro s inmarcesibles os ceñiste
En la límpida frente de mi patria.

Salve y gloria a tus hijos inmortales
A Pring1es, Lafinur y Pedernera;
Son bizarras figuras de la Historia
Y de esta tierra honor, prez y bandera.
Salve al que te ena1tece y dignifica;
Al que trabaja con noble tesón.
Salve al que avanza con la frente limpia
Llevando por escudo el corazón.

Salve también al genio que levanta
La antorcha luminosa del saber.
Alumbrando los pasos de este pueblo
Por las rutas sagradas del deber.

Tierra hermosa de encantos y bondades
Por el Supremo Artífice colmada;
Yo reprocho la lengua 'que te llama:
"tierra pobre, desierta y desolada".

Tienes sierras repletas con tesoros,
Aires puros y climas deliciosos;
Tienes cielos azules transparentes
Como tus jaspes y ónice s preciosos.

Tienes campos con brisas incensadas
Por retamas, poleos, peperinas;
Mansos arroyos que por lechos de oro
Se deslizan sus linfas cristalinas.

Encantos tienes donde el Arte puede
Imitar formas, ritmo y armonía;
Y en tus bellos paisajes naturales
Hay luz, color, música y poesía.

Sí, maldigo la lengua que te llama:
"tierra pobre, desierta y desotada".
No. Eres tan bella como tus hermanas
Y no la Cenicienta despreciada.

OH!, pueblo gentil, pueblo venerado:
Sed dignos de tu acervo y de tu Historia;
Juan s los extrav¨ªos de tus hijos
Empapen la pureza de tu gloria.

Sierras argentinas

Cumbres que se alzan al clelo
Hundiendo sus nevadas cimas
En las nubes; testigos de-nuestras
Glorias y pedestales de nuestra
Ganadera. Desde donde ella
Señaló alas huestes guerreras
Los senderos de la libertad.

Regias y bellas sierras, floridas y exp1endentes
Que intrépidas y audaces desafías las nubes;
Tus cimas coronadas de nieves transparentes
Al azur infinito con altivez las subes.

De ocasos y alboradas, irisadas extienden
Por la extensión inmensa sus graciosas cadenas,
Que majestuosas se alzan d bien mansan descienden
Siempre de ga1anuras y tesoros llenas.

Yo no sé 10 'que encuentro en vuestra agreste grandeza.;
Hay algo que cautiva, que enamora y hechiza;
Algo que diviniza, que inspira y que embelesa,
Algo que al alma expande y tierna poetisa.

Es fuerza sugestiva de los recuerdos grandes
Que acuden a mi mente de la gesta inmortal;
¿A quién no se le ocurre al contemplar los Andes
De pensar en San Martín y en su empresa colosal?
Si a veces me figuro en la cima imponente
Ver enhiesta y altiva mi bandera tremolar,
Señalando el destino por todo el continente
De los pueblos que en la lid le cupo libertar.
Y también me imagino en el vuelo potente
De tus águi1as fuertes que se ciernen en la cumbre,
Al genio remontarse poderoso y fulgente
Sobre el arte y las ciencias, pletórico de lumbre Hermosas y altaneras montañas de mi Patria, perennes monumentos de gloria simbolizan;
La epopeya argentina vibra allí altiva y sacra,
Y al través de los siglos por siempre la eternizan.

A Sarmiento

Desagravio al gran maestro y
Civilizados argentino de los
ultrajes de que fuera objeto,
inferidos por manos anónimas y
cobardes, en el bronce que
recuerda su nombre

OH Sarmiento! Eminencia luminosa;
Cumbre de gloria, Sol del pensamiento;
Te levantas cual faro poderoso
Señalando a los pueblos sus destinos.

Homérica figura que en la Historia
Destacas tu grandeza inconfundible
Y que el tiempo en su curso más agranda
Y tórnala mas pura y más hermosa.

Tu genio tiene del águila andina
El poder de su vuelo portentoso,
Cuando remonta en alas de la idea

De luz y claridad resplandeciente.

Sembrador incansable que en el surco!
Pródigo arrojó la simiente núbil,
Que dio la gemación de hermosas flores
Y luego el sazonado y dulce fruto.

Moisés que de pie sobre la montaña
A tu pueblo trazaste rumbos ciertos.
Marcando con el índice tendido
Do brilla de Betlehem la hermosa estrella.

Te abriste paso por entre las sombras
Con la tea encendida de tu genio
Y las mentes oscuras y adormilas

Al Vivido fulgor se despertaron

Invicto campeón del pensamiento;
Gran civilizador y gran maestro
En las jóvenes mentes encendiste
Del saber sus antorchas luminosas.

Como escritor tu pluma formidable
Abrió profundas brechas en la lucha;
Certera y firme como una estocada
Derribó ídolos y tumbó adversarios.

Tu batallar en la vida! fue cruento,
Pero nunca en la lid fuiste vencido,
Mas siempre te empujaron adelante
los sagrados y nobles idealismos.

¿Qué luz o qué destello hay en el ,genio
Que fúlgido no brille en tu cerebro?
Y qué fuerza o poder no templó tu alma
En la lucha azarosa de tu vida?

OH!, genio portentoso en ti palpita
La savia vital de tu agreste tierra;
Y tu talla ciclópea destaca
La imponencia soberbia de los Andes.

En tu alma hay Tupungatos y Aconcaguas,
La fuerza convulsiva de los sismos,
Lampos intensos de fulgentes llamas
que tajan sombras cual filosa espada.

OH!, gran Sarmiento: admiro tu grandeza
Y reconozco tus inmensos bienes.
Yo no sé porqué la: maldad porfía
En empañar tú nombre esclarecido.

La maldad que ahogaras tantas veces
Y que tantas yacieron bajo tu planta,
Despierta hoy como un negro anacronismo
En la profanación vil y cobarde.

Qué importa que el malvado te desprecie
Qué importa todo el lodo que te arrojen
Si las áureas frentes no se manchan
Con la saliva sucia del perverso.

¿Qué vale de los judas el ultraje
Y qué del reptil su perfidia infame?
Si el astro seguirá siempre en el cielo
Rielando con su luz inextinguible.

Ante mi bandera

Vencedor de la tierra.
Canto a la enseña bicolor.
Alma de Belgrano. Fuente de
patriotismo y síntesis de altivecer
(La Bandera celeste y blanca.
Dios sea loado. Jamás ha sido
Atada al carro triunfal de ningún

Allí está nuestra enseña sacrosanta,
Bella y pura como el cristal del cielo,
Evocando las glorias del pasado
En el ondear sublime de su paño.

Lábaro de luz, madre buena y santa,
Sembradora incansable de ideales;
En las tremol acciones de tus franjas
Vive y palpita el alma de Belgrano.

Y también, al pié de tu asta, tendida
La visión de Falucho yo la veo,
De aquél mártir de gloria legendaria
Que cayó defendiendo tus colores.

¡Página eterna de argentina gloria
De la libertad su blasón sagrado;
Nube bicolor que se cierne altiva
En el límpido cielo de la patria.

Salve! Salve! bandera idolatrada,
Fuente de inspiración y heroísmo;
Joyel precioso del pecho argentino
Síntesis de altiveces y virtudes.

Vencedora por tierra americana
Surcaste mares y trepaste montes,
Llevando en tus perínclitos colores
El afán libertario de tus héroes.

Como el águila, de potente vuelo,
Altiva posaste en la cumbre andina,
Señalando el camino a las legiones
Que el gran Libertador llevó triunfante.
Y en las naves de Brown, bandera prócer,
Infundiste coraje en la pelea
Hasta enrojecer las aguas del Plata
Con la sangre de bravos adalides.

Bouchard te llevó por lejanos mares,
Cual mensajera de paz y concordia,
Confundiendo la luz de tus colores
Con el cielo y el brillo de los astros.

Y enhiesta sobre la nave Uruguaya,
Cual ángel de alas blancas y celestes,
Tendió vuelo a salvar náufragas vidas
Perdidas entre los hielos polares.

Ya no es la clarinada del guerrero,
La que estremece tu joyante seda;
Tampoco la bandera ensangrentada
Que de rojo se tiñe en los combates.

Eres hoy el emblema sacrosanto
De la paz. Del amor y la concordia,
Eres faro de luz orientadora
Estímulo en las lides del trabajo.

Salve! Salve! bandera idolatrada
Fuente de inspiración y heroísmo;
Joyel precioso el, pecho argentino,
Sístesis de altiveces y virtudes.

Eres hoy el emblema sacrosanto
De la paz. Del amor y la concordia,
Eres faro de luz orientadora
Estímulo en las lides del trabajo.

Salve! Salve! bandera idolatrada
Fuente de inspiración y heroísmo;
Joyel precioso el, pecho argentino,
Sístesis de altiveces y virtudes.

Ríos argentinos

Arterias fluviales por donde
Circula la savia que vitaliza la
Nación, por donde entran del
Exterior oleajes de progreso,
Lanzas de trabajo labor fe
Cunda.
Ríos generosos
De caudal rico y abundante,
Que buenos y pródigos
Surcan la tierra argentina,
Y cual otros Nilos
De linfa rica y fecundante,
A su paso todo
Se anima, nace y germina...
El soberbio Plata,
Grandioso estuario fluvial,
Su piélago inmenso
Gallardo extiende en el mar;
Es página inmensa
De gloria y salmo triunfal,

Pedazo de cielo,
Giró n de bandera y cantar.
Y el bello Uruguay
De correntada caudalosa,
Sus costas floridas
Encantos a mil atesoran;
Con visos y gualdas
Los bosques y la selva umbrosa
Con mano artífice decoran.
Y tú, Paraná,
Río gentil, de ensueños y amor;
Tus límpidas ondas
De hermoso cristal diamantino,
Festivas se escurren
En danzas de luz y color
Y alegres modulan
Cadencias de un salmo argentino.
Paraná, tu fuiste
Testigo de glorias, grandiosas;
La sangre de bravos"

Guerreros tus aguas tiñó;
Y allí en tus riberas
Floridas, fértiles y hermosas
La blanca celeste
Bandera. Como un sol nació.
Luego ambos estuarios
Mezclando sus linfas undosas,
En ritmos inquietos
Sumisas las llevan al Plata
Y luego tranquilas,
serenas al mar cadenciosas
Extienden sus mantos
De reinas, bruñidos de plata.

A la Patria

Salutación fin uno de los
aniversarios del glorioso 25 de Mayo
De 1810, día en que un pueblo
ansioso de libertad" ebrio de
Patriotismo, rompió las cadenas
Opresoras de la esclavitud.

Salud OH Patria mía! Reverente me inclino
Ante la magna fecha Brote de mi emoción
Un colosal himno; surja un salmo divino
Y que hasta ti se eleve cual férvida oración.

Enciéndase en mi mente de la idea la llama
Y su fuego creador temple mí inspiración;
Mi musa, OH Patria mía!, en este día te aclama
Diosa, reina y señora de una altiva Nación.

Yo quiero que en mi estrofa vibre y palpite tu alma
Y que en ella fulgure la lumbre de tu gloria;
Quiero a tu sien ceñir del poeta la palma
Y hacer eternos versos de bronce a tu memoria.

También que de mi rima su cadencia module
Del egregio Himno Patrio la sacra melodía;
Que en ella tremolando majestuosa ondule
El paño inmaculado de la Bandera mía.

Campeones de Mayo i salve, OH nobles varones!
Que el primer grito dio de santa redención
Y que con fuerte brazo y altivos corazones
Rompieron las cadenas de ominosa opresión.

Del inmenso Atlántico al gigantesco Ande,
De las zonas tórridas a las mares del Sud,
Se pone de rodillas un pueblo altivo y grande
Y exclama reverente: Patria mía salud

Tierra argentina



Tierra generosa y buena. Solar
De todos los hombres del munda.
Que quieran habitar la, rica y
Fecunda en los tres reinos de
¡La Naturaleza, tierra de glorias
Excelsas. De héroes y varones.
Ilustres.

OH! tierra argentina,
Joya de América luciente,
Cual reina y señora
Gallarda ostentas tu alteza;
Tus inmensos bienes,
Tus gracias, tu gloria fulgente
Te dan ante el mundo
Prestigio, brillo y grandeza.

Por Dios bendecida
En tus inmensas latitudes;
OH! tierra fecunda;
Tierra gentil de promisión

Que, cual otra bíblica,
Plena de luz y virtudes,
Ofreces tus dones
Al hombre en tu vasta extensión.
Nunca la avaricia
Del mandón sobre ti se extienda;
Que nadie tus jugos
Estruje mísero y audaz;
Que César ninguno
Jamás en tu suelo pretenda,
De su ambicionismo
Vil, hincar la garra rapaz.

Otro orgullo de
La patria
También es motivo de inspira.
Cion los ganados que; Muebla"
El inmenso territorio argentino.
El gusano que teje su capullo.
La abeja que trabaja su dorado
Almíbar y hasta el más humilde.
Insecto que colabora en el
engrandecimiento de la Patria.

De mi Patria otro orgullo y otra de sus grandezas
Que aseguran y afianzan a su prosperidad,
Son sus regios ganados que pastan en las dehesas
Y pueblan de la Pampa su vasta inmensidad.

Los bellos ejemplares de vacunos, equinos
Y porcinos; los chivatos con aire magistral;
Las hermosas y blancas majadas de merinos
Son también de la Patria orgullo nacional.

La gallina que pone su blanco y hermoso huevo;
La abeja que trabaja su almíbar con ardor,
También a ellos, todos, mis cánticos elevo
Porque honran a la Patria con su afán y labor.

El insecto que bueno, a las plagas destruye,
Salvando de la planta su ópima producción;
Y el humilde gusano que el capullo construye
Merecen del poeta su cálida ovación.

Escúchame

Cuando en vil comandita la canalla se alzaba
Y a mi límpida frente mancillar pretendía;
Cuando para mi encierro la ¡prisión carcelaria,
La chusma embravecida a gritos la pedía;
Y cuando la justicia para mí claudicaba
Y la ley manoseaba el impúdico juez;
Cuando venganzas y odios, injurias y calumnias,
Con negra alevosía echaron me después;
Entonces un poeta empuñando su lira,
Arpegios de repudio del cordaje arrancó;
Y ante tanta perfidia su musa conmovida
Este grito indignado, furibundo lanzó:

«No te aflijas»

(*)

"Cuando no te escuche nadie y todos te desprecien
E impidan que tu verbo rompa la incomprensión,
Cuando te arrojen lodo y con maldad te arrecien,
Levanta como escudo tu noble corazón".
"Cuando la turbamulta te burle y te maldiga,
Cuando te den la espalda, cuando te den la hez,
Escucha altivamente las befas que te digan;
y no te ,aflijas nunca, te vengarán después".

"Porque las palmas áureas de frentes vencedoras
Ofuscan a la plebe, enferma de maldad;
Porque la luz que irradian las almas redentoras,
Dispersan las sombras y afirman la verdad".

Anatema

(**)

OH!, Patria hermosa, grande, buena y hospitalaria;
De leyes generosas y de códigos sabios;
Que jamás el déspota amengüe tu, grandeza,
Que siempre vivas pura como tu cielo azul.

Maldigo a los falsarios que oscurecen tus glorias;
Que míseros y audaces j OH! Patria, te escarnecen
Y que de tu nombre hacen su enseña mercenaria
Los falsos patrioteros, los viles ambiciosos.

Más, esos miserables pasarán a la Historia
Que implacable y severa condenará mañana;

Tu ya tienen la sentencia del tribunal futuro
Y el estigma afrentoso de la posteridad.

La Patria no se veja; mancilla ni desdora;
Ni tampoco rebaja con viles procederes;
Se la engrandece y honra, se la eleva y prestigia
Con nobles propósitos y sanos idealismos.
Patria, j cuánta deshonra para los argentinos
Cuando bajo la planta de los viles mandones
Las libertades mueren, se aplastan los derechos,
Se anulan las conciencias y desvirtúa el civismo!
No hay para un ciudadano más ominosa afrenta
Que aquella que recibe de la trasgresión vil,
Cuando el sicario el paso le obstruye en el comicios
Y amenazante le hace que guarde sumisión.
Ante tanta ignominia la Patria se estremece;
Sus glorias se oscurecen, sus símbolos se enlutan;
Las losas venerables de los héroes se alzan
Crepitan y se rompen al peso del oprobio.

Basta pues de opresiones; que cesen ya los fraudes
Del mandón; que terminen sus farsas y arterías;
Que otra vez resplandezca la verdad del civismo
Y el pendón del derecho de nuevo suba al tope.

Amigo mío
Che, amigo mío, ya no eres el mismo!."
¿Qué cambio o mudanzas en ti se operan?
Si fuiste erecto cual la enhiesta peña
Y hoy te doblegas como frágil caña.
Sí, la del bronce fue tu resistencia
En el batallar duro de la vida,
Más hoy que ante el mendrugo te arrodillas
No tienes ni la del barro siquiera.
Cuando pobre eras y cuando de abajo
A los de arriba les tirabas piedras;
Cuando la vida te fue áspera y dura
Entonces fuiste un noble luchador.

Ya terminaron esas rebeldías;
Ya no eres el león de garra fuerte;
Tú tienes hoy, del buey su mansedumbre,
Cuando la cerviz dobla bajo el yugo,
Y sino di. Antes que mi verso calle:
¿Cómo posó tu Implanta en las alturas?
¿Reptando como la culebra mísera
O al paso como la constante hormiga?..

Canto al pillo

¡OH, musa mía!... Despierta
Si aún en mi alma tienes
Un hálito que te anime,
Y a esta pregunta respóndeme:
OH, dime! ¿Quién es el pillo?..
Y del sueño en que yacía
A través de luengos años
Abrió sus ojos dormidos
Y dulcemente con ellos
Se puso atenta a mirarme...
-¡OH! ¿Eres tú? -luego me dijo.
Pero qué cambiado estás!...
¿Qué borrascas inclementes

¡OH, musa mía!... Despierta
Si aún en mi alma tienes
Un hálito que te anime,
Y a esta pregunta respóndeme:
OH, dime! ¿Quién es el pillo?..
Y del sueño en que yacía
A través de luengos años
Abrió sus ojos dormidos
Y dulcemente con ellos

Se puso atenta a mirarme...
-¡OH! ¿Eres tú? -luego me dijo.
Pero qué cambiado estás!...

Y qué sufridas aventuras
Y qué tragedias pasadas
Arrasaron con tu vida?;..
Sufriste mucho ¿verdad?
-Sí, mucho, le contesté,
Después de un hondo suspiro.
-Di: ¿quién tanto daño te hizo?..
¿La miseria te arruinó? ...,
¿Fue la pobreza, fue el hambre?
-La pobreza no me arredra;
Ni el ham bre ni la miseria;
Ellas fueron en mi vida
Mis mejores consejeros,
Las que a mi alma temple dieron
Y mis mejores amigos.
OH, musa mía! escúchame:
Los estragos que en mi veis

Son mordeduras de víboras,
Arañazos y rasguños
De panteras y felinos,
Que en salvaje comandita
Echaron se sobre mí,
Desgarrándome la carne
Y enlodando mi moral.
¡OH! por eso musa mía
Responded a mi pregunta
Y dime: ¿quién es el pillo?
Pues, a comprender no alcanzo
Cómo en los seres humanos
Tanta maldad caber puede!...
-Bien, a complacerte voy.
Y tomando entre sus manos
Una lira cuerda rotas
Con este canto empezó:

Elevo este canto mío
Que más que canto es un ruido
Sin rima, sin armonía;
Es un canto áspero y duro;
Es del látigo el chasquido,
Y una protesta de fuego.
¿Quién es el pillo preguntas?
Pues, a explicártelo voy;
El pillo es todo lo malo;
Es asco, es la repugnancia,
Fantasma, lacra social
Que ambula por todas partes
Con la guiñada en el ojo,
Con la malicia en los labios.
Sombra fatídica y espectro
Que por las rendijas cuela
Como el pútrido miasma.

De la ponzoñosa víbora
Lene su andar cauteloso
-Yel cra, cra, cra repulsivo
Del asqueroso batracio...
¡Pillo el que mata, el que hiere;
"El que difama y calumnia;
Aquél que desde las sombras
Nos esgrime su maldad.
Pillo el que abajo del poncho
Lleva escondido el cuchillo
Y que nos pega al descuido
La puñalada de atrás.
El que teniendo no paga
A los que debe sus deudas
Y aquél que por malas artes
De lo ajeno se apodera.
Pillo es también el hipócrita

Y pillo el simulador
Y pillo aquél que mancilla
El honor de una mujer.
Y aquél que niega su techo
Al transeúnte cansado
Y él que un sorbo de agua
.mezquina al labio sediento.
Y él que se da por amigo,
Cuando la suerte nos ríe
Y que nos pone la espalda
Cuando caído nos ve.
Pillo el mandón que esclaviza.
El tirano sanguinario,
El falsario demagogo
Que se encumbra en el poder.
Los gobernantes impúdicos,
Magistrados y magnates

Que traicionan la función
Tras maguados intereses.
Pillo el que incendia y desbasta
Ciudades y poblaciones;
Los que el exterminio siembran
COn la guerra criminal.
El que embauca las conciencias
Las confunde y extravía;
Y él que en ídolo se erige
Entre la plebe ignorante...
Y luego COn este apóstrofe
OH, pillo, ser repudiable!
Calló mi musa su canto)
De mi inspiración el fuego
Vaya y encienda una hoguera
Para calcinarte vivo;

Y cuando cenizas Se hagan
Tu carne y tus entrabas,
Que los vientos las confundan
Con las cósmicas partículas
Para que no vuelvas nunca
A surgir entre los hombres.

Caridad



La esencia más pura y delicada
que reside fin el alma humana,
como perfume en la flor
Es la mano blanca y sua
Ve que se tiende al Caído,
pañuelo que enjuga las lagrimas
De! dolor.

Eres todo lo bueno y lo santo:
Piedad, alma, ternura y amor;
Suave arrullo, voz dulce de alivio
Y exquisito perfume de flor.

Eres cáliz colmado de néctares
Donde Dios colocó su dulzura,
Para que vaya al labio que sorbe
De esta vida la hiel y la amargura.

Eres luz que disipa en el alma
De sus antros el negro egoísmo,
La virtud y la fe en el1a encienden
La eleva hacia el amor y el altruismo.

Blanca mano que amable se tiende
Al que, con recios golpes la vida
Cruel derriba. Es lenitivo y bálsamo
Que apacigua el dolor en la herida.

Caridad es voz bíblica y santa;
Pues, Jesús la l1evó a su doctrina,
Porque entraña su amor y su fe
Y de Dios es su gracia divina.

Sursum corda

Sigamos el camino de la vida
Que la mano del sino nos trazara;
Con paso firme y la cabeza erguida
Sigámoslo sin miedo y sin desmayos.

Adelante!. ..Avanzad sin hacer caso
A los ladridos del rabioso can,
Ni a las burlas que te salgan al paso,
Ni al chillar del insecto ponzoñoso.

Siempre con la mirada fija al cielo
Para no ver del mundo sus miserias;
Pues, nunca avancéis con la vista al suelo
Que así van los vencidos, los cobardes.

Con fe, con valor y con estoicismo
Sigamos, pues, repechando la cuesta;
Quién va con afán en pos de un idealismo
La vida no le es terca ni áspera y dura.

¡Arriba, corazones! Ten valor.
Avanzad firme como una estocada
Que a las alturas llega el luchador,
Mas nunca en ellas posan los cobardes.

El aguila y la hormiga

En la cima de un cerro
Un aguila posaba
Y un vuelo proyectaba
De nuevo levantar.

Llega en eso una hormiga
Y a la reina del aire
Le pide con donaire
que detenga su vuelo.

ah, sí!... ¿Tú por acá?
OH!, insecto miserable;
Esto no es perdonable
Que entréis en mis dominios.

¿Cómo llegar hasta aquí
Sin alas has podido?
¿Y cómo te has atrevido
A semejante aventura?

-No tengo alas, es cierto,
Más sí perseverancia;
Y os digo sin jactancia
Que ésta, alas son en mí.

Es don poco común
Tal virtud poseerla
Y quién llegue a tenerla
Siempre en las cumbres posa.

Vano empeño

Cierta noche, un muchacho entretenido
En romper una roca se ocupaba;
Fuertes golpes con un martillo daba
Sin haber una guija desprendido.

Por más que en la tarea se empeñaba,
En vano. Todo fue tiempo, perdido;
Y mientras más porfiaba enardecido
La dura masa siempre intacta estaba.

Y después de otros y otros martillazos.
Chispas brillantes de fuego saltaron
Que al rostro del travieso iluminaron.

No se deshace y buidos chispazos
Del alma fuerte, como en la roca ésta,
Brotan a los golpes que se le asesta.

Festiva



Una mujer no sabía
COmo enmendar su marido;
Pues era un gran bebedor;
Y al punto piensa un remedio...
Llena un botellón con vino,
"y un gran embudo prepara.
Por la noche el borrachín
Entró las trastabilladas
Y en el patio boca arriba
Allí, quedó como siempre.
Su mujer va presurosa
Y en la boca del tunante

Le enchufa bien el embudo
Y vacía el botellón
Sin una gota dejar.
-ya verás, ahora sí!...
Qué asco le vas a tomar!
A sí misma se decía...
Al otro día temprano
La mujer con estupor
Oía que la llamaba
Su incorregible marido
-¡Vieja!..¡Vieja!. ..Repetía.
-¿Qué quieres? ella contesta.
-¿Precisas algo Pues, dímelo.
-Sí, vieja, haced el favor...
Qué buena estuviste anoche!...
Vení embudame otra vez!

Estímulo

(***)

A la lucha empeñosa de la mente
Un campeón altivo de la idea,
Gallardo surge y cual intensa tea
Irradia luz vívida y potente.

Que obra excelsa, viril, grande y valiente
Del pensamiento, siempre en la lid sea;
Refuerzo y aliento en la noble tarea
Que hoy laborean con empeño ardiente.

El sacro ideal de la escuela entraña
Y del maestro su labor imita;
Escuela es y enseñanzas ella, dicta.

Y del futuro tiempo, del mañana,
De la santa misión que les espera
Pues, el albo rayo es, la luz primera.

La galera de felpa



Era don José un hombre ignorante
Que vestía con suma elegancia,;
-y pensaba que el buen traje daba
Mucho lustre y valo a la gente.
Cierta vez que hacer "cola" tenía.
En un gran casamiento del pueblo,
Se vistió muy de lujo y esmero
Sin excluir su, galera de felpa.

A don Juan, que de pies a cabeza
Lo miraba con cierta malicia,
Le pregunta: ¿Que opina?.. ¿Qué tal?..
Hoy estreno esta rica" galera. ..

-Mi opinión es muy cuerda y senci1ia
Y es que el tal galerón que usted calza
No hace más que prolongar hacia arriba
De su hueca cabeza el vacío.
Gente vana, sin tino y caletre,
Por muy comprendido esto tengan:
La ignorancia traslúcela el lujo
Más no así la modestia en vestir.

Lección severa

A la vera de un camino
Descansaba un caminante;
Iba postrado y jadeante
Porque a pié lo recorría.

Un auto venía en eso
Y en detenerlo se empeña;
Y el vehículo a una seña
Detiene allí su carrera.

Un rico señor asoma
Por la ventana del coche
Y le dice con reproche:
-¿Qué se le ofrece? ¿Qué quiere?

-Estoy cansado, sin fuerzas,
Ya no puedo más, señor;
¿Podría hacerme el favor
De llevarme en su automóvil?

-No moleste sí, otra vez...
No lo llevo, su imprudente..,
No ve a este impertinente!..,
Siga, chofer, adelante.

El auto veloz arrancó
Y aquel pobre hombre amargado
Se quedó, allí como extasiado
Mirando el auto. Alejarse.

Su marcha también prosigue
Y apenas un trecho andado
Encuentra al coche tumbado
En la curva del camino.

Patrón y chofer se empeñan
En parar el auto, en vano;
Allí faltaba otra mano
Para salir del apuro.

Y al caminante le piden
En el trance los ayude;
Y aquél pobre hombre acude
Listo para servirlos.

Después de mucho trabajo
El auto fue levantado
Y todo quedó arreglado
Para seguir adelante.

Y él que hace un rato negara
Al pobre viandante un favor
Trocase en manso señor
Y muy cortés le habló así:

en pago de su trabajo
Yo quiero gratificarlo,
Con dinero o con 11evarlo
O sea con lo que guste.

-No acepto nada, seño
Me basta haberlo servido
Y tenga por sabido
Lo que esta lección le enseña

Contraste

Era una tarde opaca, nublada y gris,
Una fuerte y copiosa nieve caía:
Las casas y los árboles y las calles
Se cubrían de blancos y albos vellones.

Llegó luego la noche cruel, dura y brava.
Qué noche despiadada y salvaje aquélla!
Un intenso y cortante frío a las carnes
Traspasaba con sus filosas cuchillas. ..

En un barrio apartado de la ciudad
Se alzaba una vivienda mustia y sombría
Y dentro de un cuartujo mísero y sucio,
Había hondo dolor y muchas penas.

Allí, estaba una pobre madre afligida,
Caída de rodillas mirando al cielo.
-No me lo lleves!... jOh, Dios mío!,-decía.
Óyeme, ten piedad de mí, te lo ruego.
Una criatura de cabellera rubia
Yacía en un rincón, cubierta de harapos;
Y un quejido que apenas se le sentía
Salía lastimero de su garganta.

En aquella vivienda no había nada.
!No había pan, ni abrigo, ni luz. OH! nada!...
Y sólo la amargura allí parecía
Morar bajo aquél pobre y mísero techo.
Afuera, sin cesar, seguía la nieve;
El frío más intenso era y más agudo.
Dos muchachos en eso de la calle entran;
Venían taciturnos, tristes y sombríos.

Nada, mamita, nada hemos conseguida!
A la madre le dicen con aflicción.
Un silencio sucede. UN silencio amargo,
Trágico, negro y lúgubre como un antro...

-¿Entonces se han cerrado todas las puertas
Transformado en duras piedras las almas?..
¿Todos los corazones están vacíos?..
OH; Dios!, -decía aquella madre afligida.

Era de noche ya. Una noche terrible...
Afuera continuaba siempre la nieve...
U n hombre de la calle de improviso entra;
Venía pensativo, decepcionado.

No traigo nada! Nada encontré!, -exclamó-
Sólo la negativa y la indiferencia
Salieron me allí donde un favor pedí.
No traigo nada! Qué malas Son las gentes!...

Y luego al enfermito mira -¡No llora!...
Parece dormidito... ¿no?... ¡pobrecito¡
Lo levanta entre sus brazos y lo besa...
Estaba inerte, frío... Ya había muerto!..

Y mientras tanto, allí cerca, la opulencia,
El desmedido goce, el lujo, el derroche;
La lujuria excesiva y desenfrenada
La alegría de sus copas rebasando.

El rico entre acolchados y en muelle cama
Aduérmese al calor suave de la estufa;
Regios autos lo esperan allí en la puerta,
Lacayos y sirvientes en torno suyo.

Mujeres de alta alcurnia, grandes señores
En torno del tapete y de las ruletas
Entre el ruido de fichas y la algazara
Ociosos pasan sus aliviadas vidas.

En salones suntuosos, deslumbrantes
Sus siluetas pasean hermosas damas
Luciendo ricos trajes, valiosas joyas,
En el ritmo de los bailes y las danzas.

Y de olimos manjares repletas mesas
Con vagías sonoras y relucientes;
insaciab1es señores en tomo de ellas,
Satisfacen sus gu1as hasta el hartazgo.

Potentados, pudientes y enriquecidos;
Empleados insaciables del presupuesto:
Jamás aprietes tus repletos bolsillos
Allí donde un gemido del dolor sientas.

Sabed que lo que vale uno de tuS goces,
Que la renuncia a uno de tus antojos,
En un desventurado puede trocar
En alegría y en alivio su desgracia.



(*) Retos versos los acompaña la siguiente esquela: (San Luis, julio 12 de 1934) «De paso por esta Provincia tengo el honor de saludar al periodista, Director de "Voz Radicar' y a la vez le envío estas Modestas líneas que le dedico de todo corazón». Su Afmo. Ramón Domínguez Más.

(**) Estos versos fueron escritos después de los comicios! realizado! En la provincia de Buenos Aires, el 5 de abril de 1931. (N. del A.)

(***) Este, soneto fue dedicado a las fundadoras de la revista Cultural, «Nuestros Anhelos».