Noticias

La jugadora de Concarán (-izq-) ,con tan sólo 17 años, hizo el gol de oro en la final y le dio el título a Marengo.

de eldiario

Milagros Sánchez no deja de sorprender. Con tan sólo 17 años tuvo la chance de jugar un torneo de polo en Tailandia, con jugadoras de mayor experiencia de ella, pero la piba de Concarán, lejos de apichonarse, jugó en gran nivel, fue la abanderada de Marengo, que con un gol de oro de la sanluiseña se quedó con el título de campeón. Una genia.

Ella siempre dice que se crió bajo las patas de los caballos. Su familia, si bien no viene del polo, hace varios años que tiene un club, y Milagros aprendió todo lo que sabe en Los Sauces de Concarán. Su lugar en el mundo.

El buen desempeño en los distintos certámenes la llevaron a jugar, primero en Buenos Aires, y ahora en Tailandia. Mili tiene 6 de hándicap. Integró el equipo llamado Marengo junto a Hazel Jackson, que tiene 9 de hándicap,  Slaney (4) y Sonia la dueña del equipo. En el primer partido le ganaron 6 a 5 1/2 a 1003. Después dieron cuenta de Siam Polo Park por 8 a 4 1/2.  Y en el partido decisivo derrotaron 7 a 6 a La Familia. El cotejo terminó igualado 6-6. Fueron al alargue con gol de oro. y ahí apareció toda la jerarquía de Milagros para hacer un golazo  y darle la corona a su combinado.

Había jugadoras de Inglaterra, Alemania, Estados Unidos y Tailandia. De Argentina fueron sólo dos. Milagros y Lía Salvo (9 de hándicap y considerada una de las mejores jugadoras del mundo).

Fue la primera experiencia de Mili fuera del país. Es el torneo de mayor hándicap que jugó.

Esta piba que respira polo. Que a los 6 años comenzó a taquear. Disfruta la conexión con los caballos. Estar en la caballeriza. Entrar a una cancha la desconecta de todo.  En el torneo jugó de 3, ya que Hazel, que tiene más experiencia se encargó del armado, por eso Milagros se ubicó un poquito más adelante para ser la culminadora de las jugadas.

Tiene como ídolo a Adolfo Cambiasso. También se prende en partidos con los hombres. "Hay más roce. Con ellos juego de delantera, dice Milagros, minutos antes de tomarse el avión que la iba a traer de regreso a la Argentina.

Cuenta el gol una y mil veces. Después de un final para el infarto. El suspenso se fue al alargue. Luego de un throw in (es cuando se larga la bocha con los dos equipos formados enfrentados).

La tocó por un lado. Hizo una pirueta. Con su yegua quedaron paralelas a los mimbres, y de cogote sacó un tacazo que terminó en gol. Cuando vio que la bocha entraba. Cerró los ojos. Apretó el puño. Se acordó de mamá Marcela, de papá Juan Carlos. De su hermano Ezequiel. De su "Lelo" que siempre lo nombra. De su Concarán natal. De los compañeros del Colegio Nº 27. Se le llenaron los ojos de lágrimas. Recibió el abrazo de sus compañeras. Las felicitaciones de todos. El reconocimiento de la gente. Y ahí nomás lo llamó al viejo. No paraban de llorar. Mamá Marcela cuando vio las lágrimas en los ojos de su marido, sabía que algo lindo había pasado. Se abrazaron a la distancia con Mili y gritaron dale campeón.

Milagros tiene talento y coraje, dos fundamentos vitales para jugar al polo. Esa piba de mirada tímida, pero que cuando habla de los caballos se le ilumina la vista, tiene todo para llegar. No quiere saltear etapas. Sabe que si sigue por este camino, lo va a conseguir.

"A los sueños hay que perseguirlos. Yo cuando jugué por primera vez al polo me di cuenta que era mi pasión y no voy a parar hasta lograrlo", dice Mili, que regresa con un título de Tailandia.