Noticias

Un informe emitido por TN y reproducido por Clarín da cuenta de la falta de ayuda del Estado nacional para con los refugiados sirios y su reinserción, pero sesga la información al obviar el hecho de que San Luis los recibe desde principios de 2017 y ya son más de 20 los que viven en suelo puntano.

Cuando mostrar sólo una parte de la realidad es conveniente para un medio, se le coarta a la comunidad el derecho a la libre información. Y este parece ser el caso de TN y Clarín.

En un informe reproducido por ambos medios, se muestra una recreación de un día de clases en una escuela siria. Los gritos, ruidos de bombas e incertidumbre no están ausentes en la experiencia, realizada en el subte porteño, y que es impulsada por Amnistía Internacional.

Se toma también la palabra de representantes del organismo internacional, quienes afirman que “Argentina posee un programa de ayuda a refugiados sirios, pero no estaría dando los resultados esperados. Se puso en marcha en 2015, durante el gobierno anterior, y con el cambio de administración se ratificó. Pero, de las miles de familias que se esperaban recibir, sólo llegaron 300. Básicamente porque es necesario que el Estado ayude en la reinserción de los niños en las escuelas y de los adultos a nivel laboral. Si no reciben contención, terminan imposibilitados de adaptarse, ya que vienen de culturas muy diferentes”.

La afirmación es correcta, pero el error de TN y Clarín está en quedarse sólo con ese testimonio y no investigar para mostrarle a la comunidad que San Luis presenta un panorama muy diferente en lo que respecta a la acogida de refugiados.

Por iniciativa del gobernador Alberto Rodríguez Saá y con el acompañamiento de El Vaticano y Naciones Unidas, San Luis, desde diciembre de 2016, integra el Corredor Humanitario y da acogida a todos aquellos que huyen de la guerra, el hambre y la desolación y eligen a la provincia como un lugar donde ser libres y recomenzar su vida.

El Estado provincial, junto a adherentes activos -personas desinteresadas que ofrecen su apoyo-, diagramó una estructura de inserción que incluye alojamiento, enseñanza del español, educación para los más pequeños y una bolsa de ofertas laborales que les permite conseguir trabajo y valerse por sus propios medios.

La tarea no es fácil, pero a lo largo de 2017 dio sus frutos. Son ya más de 20 los refugiados que viven en San Luis y en pocos días se espera la llegada de 20 más.

Son familias que cargan un peso enorme sobre sus espaldas, pero encuentran en San Luis una mano extendida que muchos medios nacionales se niegan a ver.