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Senderos, quebradas y valles de millones de años

Maravilloso escenario de formaciones rocosas moldeadas por la erosión a lo largo de miles de años. Refugio de gauchos escapados de la justicia. Las quijadas de vacunos encontradas por antiguos pobladores le dieron el nombre a la zona, que atesora restos fósiles de dinosaurios y conserva yacimientos arqueológicos de culturas aborígenes para descubrir y maravillarse a cada paso del camino.

Cuenta el baquiano Pilar Rodríguez, parte del místico paisaje de Las Quijadas, que durante el siglo XIX y principios del XX estas sierras fueron refugio de bandidos que asaltaban la carreta que cubría el tramo Buenos Aires - San Juan. Los asaltantes interceptaban las carretas y luego partían a la zona de Potrero de la Aguada, donde los intrincados laberintos rocosos les garantizaban esquivar la ley. Como premio, los bandoleros faenaban vacunos para sus asados y, por algún motivo, lo primero en asar y comerse era la quijada. Por esta razón, los carteles de búsqueda ofrecían recompensa por la captura de los "gauchos de las quijadas", que pasaron a formar parte de la historia folclórica del lugar sin imaginarse que ese mote daría origen al nombre de las sierras.

En sus cerca de 150.000 has, el Parque Nacional Sierra de las Quijadas enmarca un conjunto de formaciones geológicas en superficie con una antigüedad de 100 a 120 millones de años. El conjunto de capas que componen las sierras se elevó a partir de un plegamiento ocurrido hace 25 millones de años y continúa, de modo imperceptible, levantándose en la actualidad. Una vez que el plegamiento originó la montaña, la erosión ocasionada por el agua y el viento hizo el resto: generó quebradas y valles que sacan a relucir los cortes sedimentarios. En esta etapa se formó el valle del Potrero de la Aguada, que no es más que una increíble ventana abierta por procesos naturales.

Los voluminosos acantilados, de un intenso color rojo adquirido por la fuerte oxidación de los materiales, construyen un magnífico anfiteatro natural, obra de una excéntrica artista: la erosión.

En este lugar se han hallado numerosas huellas de dinosaurios, abundantes restos de troncos y raíces petrificadas y algunas placas rocosas con pistas o galerías muy delgadas, que se presume fueron dejados a partir de la acción excavadora de gusanos.

Flora y Fauna

En la zona de Sierra de las Quijadas convive una curiosa asociación de flora y fauna perteneciente al Chaco semiárido y al Monte. El primero define una vegetación adaptada a vivir con escasez de agua, con un estrato herbáceo de gramíneas o pastos y numerosos tipos de cactus (cardoncitos y tunas) y bromeliáceas, de hojas alargadas con disposición arrosetada, epífitas aéreas o terrestres como el chaguar y el clavel del aire. Por su parte, el Monte se identifica por los matorrales, con el predominio de la jarilla, el garabato, la brea y el retamo. La conjunción refiere a una unidad exclusiva de la Argentina, que se extiende desde el sur de Salta hasta el noreste de la Patagonia. Los bosques se desarrollan sólo en condiciones locales favorables, como es el caso de los algarrobales mezclados con quebrachales empobrecidos.


Al borde de los paredones, con sus troncos retorcidos, crece la chica, un pequeño árbol endémico del Gran Cuyo, de crecimiento muy lento y madera durísima. Sus nutritivas semillas fueron utilizadas por los aborígenes. Actualmente, en las sierras de San Juan, se tuestan para hacer café.

Al oeste de las Quijadas corre el río Desaguadero, que ha provocado una gran llanura de inundación donde crecen bosquecillos de chañar y plantas resistentes a los ambientes salados (halófitas).

Una zampa, un romerillo y una rosetilla o mata piedra, valorizan el patrimonio del Parque Nacional por ser exclusivas de la zona (endémicas). En cambio, otra especie de flora en la región, la verdolaga, junto al algarrobo negro y al retamo, corre peligro de extinción.

Repiles
Entre los reptiles propios del monte, habita la tortuga de tierra argentina, una de las especies en peligro de extinción a nivel internacional, el matuasto, el geko y algunas víboras y culebras. En el Chaco semiárido pueden encontrarse distintos tipos de lagartijas. Comunes a ambos ambientes son la falsa coral y la boa de las vizcacheras o ampalagua, también en peligro dentro del país por la caza para la obtención de su preciado cuero.

Aves
La diversidad de las aves se ve favorecida por las condiciones del lugar que le facilitan su alimentación, reproducción y refugio. Se puede apreciar, con mayor frecuencia, al loro barranquero, el pepitero de collar y el chico, la monterita canela y la de collar, el hornero, la chuña chica, el caserote castaño y el verdón, además del ñandú y el cardenal amarillo. Entre las aves rapaces, se encuentran el águila coronada y el águila mora, el cóndor y el halcón peregrino, que está considerado vulnerable en el orden internacional y nacional.

Mamiferos
Dentro de los mamíferos, pueblan Las Quijadas el guanaco, los pecaríes de collar, maras, pumas y especies como el quirquincho chico, conejo del palo y la laucha colilarga baya. Asimismo, en las zonas de médanos se ven el pichi ciego pampeano, animal en peligro, y el tuco-tuco mendocino. En otros terrenos moran el gato montés, el cuis chico y el conejo del palo, los pericotes y el quirquincho chico. También están en riesgo de desaparecer el gato moro y la rata vizcacha colorada.

Completan la fauna del lugar, ejemplares incorporados por el hombre que provocan disturbios en el área, como ser los burros que se han hecho silvestres y las liebres europeas, que compiten con la fauna nativa por territorio y alimento.

Descubrimientos paleontológicos
Los descubrimientos paleontológicos de la Sierra de la Quijadas se remontan a 1937, cuando un geólogo dio a conocer el hallazgo de huellas de dinosaurios en la formación El Jume. A partir de allí, se sucedieron las exploraciones y se recuperaron centenares de restos fósiles, principalmente de dos especies de pterosaurios o lagartos alados. Uno de los singulares reptiles voladores es el Pterodaustro guinazui, encontrado en 1970. Sigue siendo el fósil más importante de la Sierra de las Quijadas, que sorprende por su peculiar mandíbula con centenares de dientes delgados y flexibles, cuya función es filtrar microorganismos de la superficie del lago que le servía de hábitat.

Yendo por Hualtarán, a la vera del camino de acceso a las Quijadas y antes de toparnos con las quebradas riscosas que cortan el cordón serrano, se puede observar un gran emplazamiento arqueológico con vestigios de la población indígena huarpe. Numerosos hornillos o tinajas son estudiados para determinar si funcionaban en la producción de cerámicas que, a juzgar por las piezas, presentan excelentes condiciones técnicas de fabricación. Consiste en una cerámica de color gris, paredes finas y cocción pareja con detalles decorativos.

Los huarpes estaban divididos en tres grupos circunscriptos a la región cuyana, muy cercanos entre sí pero cada uno con su propia lengua. Desgraciadamente, toda su etnia desapareció pasado el contacto hispano-aborigen del siglo XVI, siendo los huarpes de la provincia de San Luis, de los que menos información se posee.

El Parque Nacional Sierra de las Quijadas, elegido para filmar parte de la película "Un lugar en el mundo", nos invita a conocer y admirar la generosidad de la naturaleza.

Vías de acceso

Desde la ciudad de San Luis se llega por la Ruta Nacional Nº 147. A 120 km, llegando al paraje de Hualtarán, se debe tomar un camino de tierra que se interna en el Parque. Después de recorrer aproximadamente 8 km, se llega al Potrero de la Aguada.

Informes turísticos

- San Luis Capital: Av. Illia y Junín / 0266-4423479 / 4423957 / informes@sanluis.gov.ar
- Villa de Merlo: Rotonda Ruta Prov. Nº 1 y Nº 5 / 02656-476079
- Villa Mercedes: Terminal de Omnibus 25 de Mayo 1500
- Buenos Aires: Casa de San Luis - Azcuénaga 1083 / 011-5778 1746 / 1665