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Autor: Polo Godoy Rojo

Mi Valle

Azul



Polo Godoy Rojo





PROLOGO

 

Celebrar la reaparición de "Mi Valle Azul", que integra las reediciones que Cultura de la Provincia hace en conmemoración del Cuarto Centenario, es reencontrarse con el Poeta: husmeador de infinitos, testigo de comarcas, portavoz de calandrias, hombre bueno capaz de traslucir espíritu a través de palabras. Palabras que provocan a Polo Godoy Rojo, y en recíproco trasvasamiento él a ellas, encendiéndolas con candor y esperanza. Desde su matriz intuicional, la imaginación elaborada haciendo pie en lo real, entreteje el poema. Por eso precisamente la importancia del Valle Azul; porque el valle inicia al poeta, él es su "bautismal de canto", después que el hombre llega a ese sitio, donde echa raíces y encuentra pájaros. Después los temas irán conformando un mosaico soñado y trabajado para emocionar, sorprender y subyugar, desde paisajes de frescura "...olor a tomillo, trino, de mandioca enamorada, frescurita de una sombra! destendida sobre el agua..." hasta espacios de aridez y escarcha donde "criaturitas de Dios que hasta la escuela llegan buscando compasión de madre..." o sonoridad de "guitarra, pétalo desprendido del alma" o estaciones de "hilillo de agua en la acequia, sol subiendo al mediodía, alambres empavesados de urracas y golondrinas".Desde una forma que muestra: un lenguaje sobrio y sencillo, asentado en la fuerza de sustantivar: construcciones bellas y metáforas reveladoras. Pero el mayor regalo consiste en gozar las páginas del libro porque portan vivencias de paz y de salud, contemplación atenta, laboriosidad docente, memoria agradecida y hondura de hombre libre. Como hace medio siglo, el alma se nos puebla de "fresca flor de trinos", "el corazón es ala" y en "la sangre hay abejas musicales". Qué falta que nos hace! Porque estamos imbuidos en zozobras, en caos, en guerras y en desesperanzas. "Mi Valle Azul" es una invitación al sosiego, a la luz y a la reconciliación.Dios te bendiga valle de su canto. Que sea también nuestro, ese cielo de pájaros!.

Beba Di Genaro.


REGRESO Es hora de volver; por sobre el cerro
ya viene el día clamorosamente.
Toca su flauta el aire entre los molles
y un zorzal en sus trinos amanece.


En este valle del camino al cielo
entre agua mentolada y piedra y trino
no fue mi corazón más que el intacto
iluminado espejo de un suspiro.


Como a un fruto lo arranco de la tierra
y al colgarlo otra vez me da la vida.
Ya estoy aquí de pie, ya escucho al mundo
y me duelen de nuevo mis heridas.


No importa ya, si en limpia luz lavado
Por tal milagro pudo renacer
aquí a este valle azul cuando entristezca
como un pájaro al nido ha de volver.


LA CALANDRIA Desde verde copa
canta la calandria.


Fresca flor de trinos
esparce su flauta.


Ramillete claro
se espeja en el agua.


Y en el canto el cielo
y la paz serrana.


Desde verde copa
Canta la calandria.


BURRITOS En los jumerales
van con rumbo a Uspara,
pellizcando yuyos
lentamente avanzan.


Y mientras más leguas
más pesa la carga;
todo el sol del día
sus trancos aplasta.


Curtidos a guasca
marchan tranco y tranco;
el hambre los muerde
con vivos punzazos.


Los belfos caídos,
La cabeza suelta,
ojos adormidos,
chuscas las orejas.


Los viejos arrieros
Sacan sus guayacas,
Chispea el yesquero
Y pintan un "chala".


De los jumerales
Van con rumbo a Uspara,
Hambre, sed y muerte
Hallan en su marcha.


ARROYO "LA HUERTITA" Entre encrestados peñones
fluye su chorro de plata
y ya en el valle sonriente
es una niña que canta.


Un aire antiguo de quenas
levemente lo acompaña;
tan sólo basta desearlo
para escuchar sus vidalas.
Gozan las flores silvestres
adomándole la falda
y al inclinarse le ofrecen
en sus perfumes el alma.


Olor a tomillo, trino
de mandioca enamorada,
frescurita de una sombra
destendida sobre el agua.


Arroyo puro, armonioso
como cantar de guitarra
queriéndolo aquí se escuchan
aires de antiguas vidalas.


Qué linda se ve la vida
desde su orilla aromada,
color de cielo celeste,
color de pura esperanza!


Quién se miró alguna vez
en los cristales de su agua
vuelve hechizado a buscarlo
en los espejos del alma!


HUERTO De flor y luz radiante te coronas
celeste paraíso de entre sierras;
tu corazón frutal, zumo de mieles,
arde al beso de cada primavera.


A tu fragante sombra de naranjos
de lujuriosa vid, de añosa higuera,
corre el aire a llenar como en la fuente
su cántaro de aromas y de esencias.


Oh, remanso soñado de dulzura
donde la uva en sazón nos da su ofrenda
y se estremece el aire almibarado
al brillante zumbar de las abejas.


Hasta el agua al cruzar ríe dichosa
y trino y hierba y aire se entremezclan
para brindarme el fruto sazonado
de tu edén escondido entre las sierras.


SERENATA Suena un aire de guitarras
desprendido desde el alba.


"Por una senda dos risas
en cántaros de alegría".


Un grillo desde la sombra
angustiosamente llora.


"... Dos flores cortó el olvido,
ay, tu suspiro y el mío".


Vuelve el tropel de guitarras
apagado por el tiempo.


"... Pensar que el cántaro aquel
yace en borrado sendero"


y ya se aleja, se aleja,
llorando su llanto seco.


Con agua de siempre vivas
se ha perfumado el recuerdo.


GUITARRA Oigo subir tu voz limpia de sombras
desde lo más profundo de la pampa.


Entre el tropel furioso de los cascos
y el silbar de la crin desmelenada.


Entre aullidos salvajes y agrios gestos
sobre el polvo de oscuras rastrilladas.


Partiendo miedos y ásperos silencios
con un trinar de pájaro en el alba.


Subes entre un tropel desenfrenado
deshojando esperanzas.


Contra el pecho de un gaucho,
del primer gaucho que pisó la pampa
vienes despierta en galopar sonoro
llenando de armonías a tu caja.


Vienes guardando el aire de la noche,
los himnos que oyes cuando el día aclara
y el misterio que enciende a las estrellas
y a nuestras vidas en la misma llama.


Y así una vez, cuando de tanto oírle
latir su corazón junto a tu caja
te le aprietas rendida contra el pecho
hasta hacer llorar calientes lágrimas


al darte una caricia halla en tus cuerdas
el ritmo de su sangre encabritada.


Y eres, guitarra, entonces,
sólo la extraña vibración de un alma!


Que será pecho amigo con consuelos
cuando nos hinquen punzadoras garras
y en el andar alegre y sin repechos
una boca que canta.


Guitarra ,
armoniosa calandria!


Que le pusiste mieles a la vida .
en la estallante rueda de jaranas.


Guitarra!
En el brioso malambo ritmo entero
furia salvaje de indomables ansias!


Y repicar de espuelas en el gato
de coscojera gracia.


En la sombra del día, junto al fuego,
lamento de vidala.


Un nervioso rasguido en pulperías
apuntalando ardiente la payada.


Vino dulce y caliente, grito abierto
sobre la áspera punta de una lanza.
Clarín rebelde, intermitente, duro,
insuflando heroísmo en las batallas,
desbordando y colgándose en las bocas
con el ritmo vibrante de una zamba.


O pañuelo bordado, jugueteando
mansamente su gracia ...


O dulce como un beso en la cadencia
que al filo azul del alba
dice un secreto amor emocionado
prendido a una ventana.


Guitarra, fiel guitarra,
sonorosa bandera de la raza
que estás conmigo aquí y hablas mi lengua
de pájaros y flor y arpegios de agua.


Pero que entras al alma con tus sanes
y como con un cuchillo me desangras


Guitarra! Pétalo sonoro
desprendido del alma!


SECRETO A CONCARAN Cuando eché mis raíces en tu tierra,
yo no tenía pájaros;
me los diste encendidos en el alba
de un día inesperado.


Y estoy entre dos sierras y entre cielo,
alegre el corazón como árbol joven,
girando en remolinos de hojas nuevas
abejas, mieles e impalpable polen.


Cuando eché mis raíces en tu tierra,
yo no tenía pájaros;
desde tu herido corazón nacieron
y el alma con su arpegio me poblaron.


Dios te bendiga, valle de mi canto,
por cuantos me ofreciste,
por las alas y trinos luminosos
que de cielos fragantes hoy me ciñen.


Oh,Concarán alcázar de la luz,
mi silencioso valle florecido,
tú que me diste bautismal de canto
escúchame el secreto que te digo:


Cuando muera mi voz alza sobre ella
tu eternidad sin sombras y sin norte
y préstale una estrella cristalina
para sus largas noches.


Que ha de volver de allá por sus latidos
escapada de su ánfora en un soplo
para prender cual nardo en tus mañanas,
su verso emocionado y silencioso.


LLUVIECITA SERRANA Me gusta extraviarme
por sendas serranas
cuando ya la lluvia
sus cimbas desata.


Desde verdeoscuras
colinas levantan
corolas y hierbas
su ofrenda aromada.


Se arman los trinos
en dulces gargantas
y cada árbol luce
follajes de plata.


El arroyo cimbra
su inquietante rama
y es su andar un largo
trueno en la quebrada.


Bajo frías gotas
que a la tierra estañan
voy oyendo historias
por nadie contadas.


Que es lindo ir andando
cuando en la montaña
la lluvia destrenza
sus cimbas de plata!


La vida es sólo una
dichosa fragancia
y el trino es el eco
de un alma que canta!


Oh, clara armonía
del trino y del agua,
del surco inundado
alzando esperanzas!


Si entonces la tierra
de su misma entraña
como una corola
revienta en fragancias.


Cuando ya la lluvia
sus hebras de plata
las entrega sueltas
a brisas serranas
da gusto irse apenas
sintiendo que el alma
no es nada m s que una
dichosa fragancia!


LA HUERTITA Aquí plegué las alas
deshecho por fatigas,
dormí entre escorzioneras
y tiernas doradillas.


Bebí en los lloraderos
el agua cristalina,
traspuse las maromas.
salté bardas y pircas.


Anduve sendas vírgenes
oí cosas antiguas.


Y un día trepé al cerro
y renací a la vida.


VIÑETA CON MI NIÑO Cuando yo diga rosa
tú dirás mariposa.

 

(Los umbrales de luz
de la alborada azul...)

Rimarás altamisa
repicando tu risa.


(El flauteo sonoro
de unos pájaros de oro.)

Mira en la flor de luz
cómo danza el rundún ...!


(Entre álamos, el agua.
desplisando su enagua.
La montaña azulada,
la nube en sombra alada.)

Escucha la armonía
rebalsándolo al día.


-¿Por qué la mariposa
danza sobre la rosa?


(En la cabeza rubia
sol en dorada lluvia.)

-¿Por qué, por qué a mi risa
se la lleva la brisa?


(Oh, ya levantas vuelo
por senditas de cielo!)

Deja ya el corazón
en tu asombrada voz.
¿Oyes bien la canción?
¿Sabes esa canción?
Si hasta la lejanía
sonora de alegría
en cánticos de amor
va repitiendo: Dios…!


LA FORJA DICHOSA Mejor que la campana
la calandria.


Y más alto que el sol
mi corazón


llamando en la mañana .


……………………………………………………………


Cuando el día abre sus alas
ya vienen como en bandada.


Bullitas y risas claras
por senderitos de cabras.


La escuela blanca, reblanca
entre los montes clavada.


y unas fragantes mañanas
y para dar toda un alma.


Cuando arriba, por los cielos
suelta el llamar la calandria
y oigo pasitos que vienen
por senderitos de cabras


siento mejor que en mi escuela
están al rojo las fraguas
para la forja dichosa
del porvenir de mi Patria!


A DON SANTIAGO A tu memoria; porque me enseñaste a
recorrer los senderitos serranos


De aquel paisaje azul que nunca olvido,
del valle en alba riente y trinadora,
con tu pausado andar que te demora
retornas hacia mí, viejo querido.


Qué importa que aquel tiempo se haya hundido
si vivo mi cariño que te añora
va a rescatarte con su verso, ahora,
desde el torrente sordo del olvido.


Con una antigua luz que te corona,
blancas las barbas y el modal cumplido
te fugas de la paz que te aprisiona.


Sacúdese mi sangre a tu latido
y oliendo a tus duraznos, molle y trigo
ya te confundes sin sentir conmigo.



II

Entre pedrones de cortante cresta
y el ruedo de cristal de aguas pulidas,
labrado por tus rejas bendecidas
oh, tu predio de Dios, era una fiesta!


Pendía sobre el valle, inmensa cesta,
donde la tierra fiel, de ubres henchidas
con el trigo en espigas encendidas
a tu tesón de abril daba respuesta.


Y tu huerto en eterna primavera
fragante a frutas y de flor vestido,
tenía en milagrosa vertedera,
en su filtro de sol, de alto sonido
y en el arpegio alado de zorzales
transparencia total de madrigales.



III

Andando junto tuyo algún sendero
era hallar los secretos que escondía
la mentolada luz y esa armonía
de la mínima flor y del jilguero.


Guardabas del ayer rico venero,
leyendas del crespín, del riente día
y aquella trasegada brujería
que daba un llanto azul al "lloradero".


Hoy que elevo mi cáliz de belleza
con devoción, siguiendo tu consejo,
al ceder a mi ruego tu nobleza
de aquel paisaje azul vuelves, oh viejo,
con tu buen corazón y tu alegría,
poeta que me das tu poesía!
DIA DE PRIMAVERA


Hilillo de agua en la acequia,
sol subiendo al mediodía,
alambres empavesados
de urracas y golondrinas.


Vaho de tierra empanada,
olor a salvia en la brisa,
azul cristalino el cielo
de primavera florida.


Y en la puntita de un gajo,
con chispas de trino y vida
el chingolo que da al aire
el alma alegre del día.


MI CIELO Este cielo de pájaros es mío.
Persigue mi alma el trino deslumbrante
empinándose al cielo entusiasmada,
rebosante de amor y madrigales,


Qué descansada y qué fragante vuelve,
confundida en mi voz, que cuándo suena
es como el agua pura de la fuente
manando entre jazmín y escorcionera.


Sobre el cerro aún húmedo de noche,
entre los tules de celeste brisa,
ya despojado de mi carga de hombre
gozo mirando desflorarse el día.


No hace ni sombras mi vivir dichoso
y en la flor y la luz hallé la clave;
se enguitarra de pájaros el día
y mi sangre de abejas musicales.


Por sobre la corriente del silencio
me habla la vida con sus voces nuevas
que alcanzan la intangible eterna gracia
en la divina flor de la verbena.


Entre un cielo de pájaros camino
sin tener ni una sombra de pesares
desbordando armonías los sentidos
y las venas abejas musicales.


ESCARCHA Vienen cruzando montes y rastrojos
sobre leguas de nadie.


En la mañana blanca de escarchilla
la camisa apegándose a la carne.


Con el llanto escarchado en las pestañas
al punzazo del aire.


Sobre la dura tierra, las pisadas
resuenan como en losas sepulcrales.
Criaturitas de Dios que hasta la escuela
llegan buscando compasión de madre:


Dando diente con diente, solos, solos,
mordidos por la vida hasta la sangre.


Dormida la canción entre los labios
soñando en alba y flor primaveral


Al pasito desnudo, que en la tierra
resuena como en lozas sepulcrales.


TREN NOCTURNO Era el tiempo sin sombras en el alma.


Me besaban mis padres santamente
al despuntar el alba.


Mis ojos se doraban de alegría
y eran mías las cándidas palabras.


Me acercaban los árboles al cielo
y las sendas a tierras encantadas.


Todo, todo pasaba entre alegrías.
y la vida, también, así pasaba.


………………………………………………………………………………………


Al filo de la noche el tren avanza.
Va batiendo sus parches arrebatado
sobre esta tierra amada.


Me pegan con sus alas duramente
los recuerdos posados en el alma.


Yo viví en esta tierra cuando niño;
con su aire de resinas me aromaba.


Yo sé que aquí hay un árbol
que nació de semillas que él sembrara.


Que entre esta sombra espesa
hay ruinas de la casa
donde alzaban sus flores los jazmines
y sus risas las almas.


Yo sé que aquí hay amigos
que siempre lo recuerdan y lo alaban.


Yo sé que aquí ...oh, la vida,
oh, las cosas amargas,
aquel encantamiento destrozado
por horas despiadadas!


Bajo otra tierra estéril
para siempre descansa.


………………………………………………………………


Entre el ruido acerado de las ruedas
oigo su voz amable que me llama.


Qué inmensa tempestad furiosa corre
llenando de zozobras a mi alma!


Oh, padre inolvidable, oh tierra bendecida
donde en lejanos días me besara!


………………………………………………………………………………………………


Golpea el tren su parche arrebatado
volando hacia otras albas.


Ya pasó ...ya pasó ...me queda el polvo
las sombras, un reflejo ...nada, nada ...!


Sólo el tren desbocado que me lleva
volando sin sentido hacia otras albas!


AYER Por aquí fue una risa
desatando ilusión.


Todo el valle fragante
era su diapasón.


El agua anaranjada
decía una canción.


Tornó a girar la noche
sus aspas de carbón.


y abrió helados abismos
a la nevada flor.


…………………………


Hay ruinas de la casa
y hay un vago clamor


El agua al cuesta abajo
murmura una oración


EL ALGARROBO Cuando en las copas sedientas
enero asienta sus llamas,
cuando abrasa en remolinos
los verdes y las aguadas,
el algarrobo altanero
como un fortín se levanta
y clavándose en la tierra
sabrosos jugos le arranca
para darlos al sediento
en su fruta almibarad


Anda enero por los campos
y entre las hojas, cigarras,
que a todos los campesinos
la buena nueva proclaman:
"Ya maduró la algarroba,
ya se engrosaron sus vainas!"
Y todo el monte se endulza
y es su corazón un ala
que tiembla de gozo y risa
en el canto de cigarras.


Los caminillos se adornan
de bullicios y de pisadas;
los niños se van cantando,
-es su pan la dulce vaina-
los hombres, como en cuadrillas,
van avivando jaranas
y entre las viejas, las niñas,
portando el mate y el agua
completan la romería
con su donaire y su gracia.


Por las copas anda enero
y anda un clamor de cigarras,
y ágiles niños que trepan
por gruesos troncos y ramas,
y abajo, viejas y mozas,
como juntando esperanzas.
-"Dios bendiga nuestro pan!"
Dicen dándole las gracias,
y los hombres: "Por la aloja.
que llenará las tinajas!"


Anda enero por las copas
y el temblar de las cigarras
olor a vainas maduras
por los patios desparrama.
El santo día el mortero
se embadurna con la añapa.
Las viejas mecen y mecen
fragante arrope en las pailas
y rica aloja fermentan
los hombres en las tinajas.


Un trago de vez en vez
su larga sed les apaga
y al refrescarles la boca
les atiza la algazara.
Van y vienen cernidores,
bajo el cielo, las cigarras,
en la escudilla las manos
prensan la harina tostada
y al patay sacan del fuego
como un panal de fragancia.


Con llama infernal enero
abate brotes y aguadas
pero todo hay en los ranchos
si el algarrobo dio vainas;
vino y refresco, la aloja,
como su pan es la añapa,
para el quesillo, el arrope,
y les dará lo que falta
el patay que bien tostaron
en laboriosas jornadas.


Hay risa en los caminillos
y en los ojos esperanzas
si en el reinado de enero
clamorean las cigarras
y los viejos algarrobos
se desmoronan de vainas.
-Habrá pan -dicen las viejas;
los hombres: -Aloja grata!
y los niños, saboreando:
-Lechecita con añapa!


EL MAIZ Nunca bien alabado don de América
reventando en espigas!


Caliente sangre mártir
vuelta savia nutricia.


En las hondas raíces de la tierra
da con el grito indígena.


Silba un llanto de quena entre las cañas
y en el noble maíz se corporiza.


Rompe costras de siglos y renace
enjoyando una espiga:
Anda la Pachamama por los surcos
hundiendo comedida las semillas.


Y en vegas y cañadas, y entre piedras,
tesoros sin tinajas multiplica
y a la mesa del pobre se la adorna
con el locro y la humita.


Revienta la flor nevada en las cayanas
y sonoro en las bocas se hace harina.


Este es el generoso don de América,
oro hinchando la espiga.


Que en las hondas raíces de la tierra
da con el grito indígena.


Y hace rueda en la mesa de los pobres
ya en blanca mazamorra, ya en la humita.


La buena Pachamama, protectora,
va por chacras también pelando espigas.


Y para una esperanza, unas monedas,
en la mano del criollo deposita.


Entre chalas resecas
el tin-tin de la espiga.


Este es el don de América
la rica tierra de Indias.


Una hilera de dientes apretados
reventando de vida.


Raíz dando en la carne pisoteada
del poblador indígena.


Nevada flor brincando en las cayanas,
mazamorra y humita.


Grito y dolor subiendo por las cañas
cuajándose en espigas.


Himno al viento en los trojes y en las chacras,
en el verdor que crece, en la semilla.


Himno dando en el cielo. Un himno nuevo,
un himno colosal para la espiga.


Donde gime una raza que aún se ofrenda
volviendo de insepulta lejanía.


Donde veo una suerte de favores
para aliviar clamores y desdichas.


Una escondida voluntad buscando
fertilizar sonrisas.
La Pachamama, sí, la Pachamama,
que a sus brotes cobija.


Subiendo con su llanto por las cañas,
vuelta savia nutricia.


Este es el rico don de América,
oro y pan en espigas!


LA FLOR Encastillada forma que atesora
sangre de tierra en rico pebetero,
latido simetral, hondo latido
sondeando latitudes bajo el cielo.


¿Qué inesperada voz de llanto o risa
holla senderos de eternal silencio
y se asoma en color y en armonía
a desatar su luz de sentimiento?


¿Cuál impulso secreto la conmina
a buscar encondidos derroteros
que han de dejar su ruedo de colores
luciéndose un instante bajo el cielo?


¿Qué fina suavidad de agua o de brisa,
de seno juvenil, de ansioso ruego,
en su forma sin par se aterciopela
y luce sin temer púas ni yelos?


Oh, milagro de luz, luz diminuta,
abierta al cielo en ruedo de colores
de donde la alzan temblando las pupilas
para inundar a mi alma de emociones!


SONETOS A MI MADRE El mismo aliento que abre alas corolas
no bien el alba trae alada al día
abre a la luz mi casta poesía
sobre un campo de tenues amapolas.


Oh, devorante amor, que te acrisolas,
en el fuego infernal del alma mía
donde quemé palabras a porfía
para engarzarte en alma de corolas!


Párteme despiadado el corazón
si es que habrá de nacer de ese dolor
la más pura y sentida poesía.


Que no alcanza el clamar de mis anhelos
ni toda la belleza de mis cielos
para ensalzar aquí a la madre mía!


Corto recuerdo de lo más lejano
pero vivo que tengo en la memoria
un lugar borroneado y sin historia
en el linde de un bosque con lo arcano.


Aletea en mi frente ya tu mano
signándome en alada trayectoria
y en tus besos me das la inmensa gloria
de sentir que está el cielo muy cercano.


Punta de rieles; tren lento que avanza;
monte virgen; mi padre y su esperanza
y tú que la sostienes con amor.


Sordo rumor que sube; y yo repito
con tu misma encendida fe el "Bendito"
con que aclara a las noches tu fervor.


Cuán puras son tu frente y tu sonrisa
memorias de fragante primavera,
y qué noble el afán que sin frontera
te lleva a andar el día siempre a prisa.


Mi alma allá todavía te divisa
con tu mano, la mano que aún espera
partiendo la humildad de su quimera
santamente con quien más lo precisa.


Escapa de tu pecho un canto de oro
suave viñeta de cristal sonoro
que dora el día con su tenue encanto.


Y yo al borde del bosque detenido
mirándolo de trinos florecido
te beso, entonces, te bendigo y canto.


Después, ya siempre lejos, madre mía,
seré un punto en distancias sumergido
volviendo siempre a ti, sano o dolido,
con mis cántaros secos de alegría.


Ay, mi niño corazón que desvaría
pronunciando tu nombre bendecido
o ya en su ansia corriendo enloquecido
tras tu imagen, por honda lejanía.


Qué rica eres, oh, madre, en tu pobreza,
qué noble es la humildad de tu belleza
afinada por vientos de dolor.


El amor donde estás viene a tu mano
en avecitas rubias de un cercano
país celeste donde mora Dios.


Ni un punto cedió nunca tu entereza.
En nuestra mesa el pan de cada día
por tus manos sagradas nos venía
santificado siempre de pureza.


Del vivir nos borraste su aspereza
y en la noche más larga nos traía
una estrella tu amor sin lejanía
y tan sin parangón en su tibieza.


Tu destino fue el mismo de la espiga:
se abrió en ríos tu savia trece veces;
tu corazón hachamos trece veces.


Y por años, venciendo tu fatiga,
nos pintaste en canción dulce de cuna
azulados paisajes de la luna.


Santificada seas, madre mía,
luz que levantas mi secreto gozo
y me llenas el alma de alborozo
y de esta inacabada poesía.


Nada hay que darme pueda esta alegría;
ni la alabada flor donde remozo
la vibrante campana de mi gozo
de saber que te tengo y eres mía.


Pues, tostado en un horno de distancia
siento tibios tus besos de la infancia
y tu imagen bendita me acompaña.


Renace como entonces mi alegría
y tú eres esa estrella que me guía
por entre cerrazones de maraña.


Por Dios iluminada, madre mía,
tú simbolizas el amor fecundo,
el que sostiene y fortalece el mundo
con firme y abnegada valentía.


Ofertorio de amor, tu eucaristía
la elevan tus dos manos sobre el mundo
iluminando arcanos sin segundo
Con llamas de esperanza todavía.


Oh, corazón de madre, arca divina,
donde guardas la mies sin una espina
santificada por inmensa fe.


Apártanos del mal, madre y perdura
sobre una tierra en paz, más clara y pura
para una eternidad de luz. Amén.


CANTO AL TRABAJO 1er Premio juegos Florales
Las Varillas, Córdoba 1950

 

Antes que el sol reluzca, ya mi día
se enciende en el trinar de la calandria.
Oh, gran dicha de ver que ya me alumbra
y que tengo de mies repleta el alma!
Los mazazos sonoros del herrero
dan al yunque vibrar de clarinadas.
Arriba! Que sus músculos de hierro
ya entregan al carril giros de llantas
y va en ellas la vida tumultuosa,
sin riendas la energía encabritada!
Me da el aire temprano sus caricias
fragante de rocíos y de alfalfas.
Claro brillo del sol y clara hondura
de un cielo abierto sobre sendas claras!
Miro al pasar la tierra bendecida.
de palpitantes y húmedas entrañas
y ya vestida de verdores nuevos
que ondula blandamente en la cebada.


En la punta del grito del labriego
van las yuntas de acompasada marcha
y entre brillos de espejos, los rejones
cortan la blanda amelga en rebanadas.
Con la noche en los ojos, todavía,
pasan los carreteros con sus cargas
de duros algarrobos, de quebrachos
que cayeron doblados por las hachas.
Aquí un troje proclama a todo viento
que la espiga es el premio a la constancia.
Se oye un dulce trinar en la alameda
y el silencioso murmurar del agua.
Por el cielo pequeño de mi valle
va rodando el tañer de una campana.
Todo está en pie, vibrante todo
y sus poemas al trabajo cantan.
Ya lo señala el humo que corona
a los ranchos de paja abrillantada
y la risa sonora y la paz riente
que de la Madre Tierra se levantan.
Entre flores nacientes, donde pura
se reconoce tiernamente el alma,
avanza ya por todos los senderos,
mirando al Astro Rey de cara a cara,
la legión de la paz, sólo portando
el libro, las piquetas o la azada.
Arriba! Arriba! Todo es bello, todo
bajo esta enseña que tremola y canta!
Arriba, inmaculada, más arriba
blanco y azul amparo de esperanzas!


Qué dulce es el zumbar de las abejas
que despliegan las alas afinadas.
al vibrar melodioso de los aires!
Se oyen el aletear de la mañana
la suavidad del aire entusiasmado
que entre pendones al trabajo aclama.
Esta es la dicha que me agita el pulso,
aquí donde se canta y se trabaja,
donde sueñan mis hijos, donde tengo
senderillos secretos con guitarras
que me turban la sangre y la convierten
en florecillas que coloran mi alma!


Este es, Mundo, mi júbilo anchuroso
por la dicha pequeña que me abrasa
de saber arrancar sin ambiciones
nada mas que el hilillo de una llama!
Sabed, todos, que en esta tierra mía,
donde al par que se vive, se trabaja,
puede cantarse con la frente en alto
y alzar con propias manos la esperanza!
No llegan hasta aquí fuerzas oscuras,
las que arman la inconciencia con metrallas,
las que intentan ceñir duras cadenas
en las manos esclavas.
Sabed, Mundo, que siempre será vano
querer podar de cielos a las alas!
Subterráneas labores corrosivas
o el artero poder de la palabra
no lograrán jamás largo dominio
sobre eso que se copa con las garras.
La conciencia es más honda y no se abate
ni es posible tampoco descuajarla
porque en sí se repliega, y halla entonces
la chispa para eternas llamaradas!


Un remolino de humo ensangrentado
podrá pasar sobre la tierra en llamas
y podrán ser vergüenza del trabajo
los millones de cruces apiladas.
Pero nunca será triunfal un himno
si es que hay un yugo que esclaviza el alma.
Desde herrumbres y cascos derruidos
ha de zafar la Libertad sus alas
y entonces gritarás, Mundo, otra vez,
el noble triunfo de la especie humana!


Oíd, Mundo, mi canto, que es el canto
que me nace a banderas desplegadas
donde el músculo rinde honesto fruto,
donde el amor y la esperanza cantan.
Esta es la dicha que me agita el pulso
en esta isla de paz donde trabajan
desde la tierna niña hasta la abeja,
desde el hombre a la tímida torcaza.


Hay millones de valles y llanuras
desde la enhiesta Cordillera al Plata
y de Tierra del Fuego al Pilcomayo
donde bajo la enseña azul y blanca,
hombres de hierro escalan por el día
y en triunfo lo coronan de esperanza.
Donde canta la vida un himno pleno
y donde bajo un cielo hondo de calma
en el sagrado hogar, padres e hijos,
a la dorada lumbre de la lámpara
entretejen amor y tañen risas
y gozan ya la dicha del mañana.
Esta es la dicha que me agita el pulso
la que vibra en mi sangre y siento en mi alma
desde que el día sube a las alturas
hasta que la alta noche va soltando
reparadores sueños en bandadas.
Esta es la dicha que asombrado canto,
la del trabajo humilde de la pala
que abre hoyas a la mies, que por setiembre
al cielo da la vida de sus arcas.
La del labriego que se rinde al día
y que a lo largo de la noche viaja
llevado sobre un mar de cielo y verde
por el sueño dichoso en que descansa.
La de la escuela que entre luces abre
el sonoro llamar de la campana;
la de las almas plenas de inocencia
que acuden por las sendas en bandadas;
el hacer de la espiga y de la abeja
y el del hornero que trabaja y canta.
Yo diluyo mi canto entre el acorde
que alzan trojes repletos y altas parvas,
el yunque forjador, la espigadora,
el morder angustioso de las hachas,
y el silbar prolongado de perdices
que levantan al cielo un ruego de agua.
El canto va en el día, está en el día
y vibra en las corolas, donde el alma
se reconoce tímida y dichosa
en la tersa frescura de sus gracias.


Es un canto que está bajo este cielo,
y lo saben los pájaros que al alba
lo elevan para Dios, emocionados,
en un salmo de paz y de alabanza.


Este canto al trabajo es el que digo,
el que me llena el alma de fragancias,
el que en forma de flor o de una estrella
cuaja de acordes tiernos mi guitarra
y busca por los cielos un sendero
para echar por el mundo resonancias,
por sobre incandescentes resquemores,
entre puños en alto y choque de armas,
de este pequeño valle donde habito,
que en simbólica espiga da a la Patria
el esfuerzo entrelazado a los esfuerzos
que en el pedestal de triunfo la levantan
y hacia donde, de todas latitudes,
llegan hombres buscando su esperanza.


A éste es el trabajo al que yo canto
no bien despunta el día sobre el alba
y que da con el pan la paz bendita
que nos alumbra fervorosa el alma!


AUTOR Polo Godoy Rojo


Nacido en Santa Rosa del Conlara, Provincia de San Luis, Polo Godoy Rojo se ha constituido en uno de los máximo exponentes de la literatura de San Luis. Maestro de profesión y maestro en expresar los sentires de esta tierra. Los datos que aquí se detallan sirven para tener una visión de su trabajo y ciertos aspectos de su persona, pero para conocer, realmente, la intimidad y valía de su ser nada mejor que recorrer los caminos de su obra. Egresó de la Escuela Normal "Dalmacio Vélez Sarsfield" de Villa Dolores en la Provincia de Córdoba. Ejerció el magisterio en alejados parajes de San Luis. Posteriormente fue trasladado a la ciudad de Córdoba, donde se desempeñó como Director de Escuela, Inspector Técnico de Zona y Miembro de la Junta Nacional de Clasificaciones. Actualmente reside en la ciudad de Córdoba, pero sus raíces y afectos continúan en San Luis.Ha publicado las siguientes obras: "De tierras puntanas" (poesías-1945); "El Malón" (cuentos-1947); "El clamor de mi tierra" (poesías-1949);"Poemitas del Alba" (relatos para niños-1953, 21 edición 1981, 31 edición 1987, 41 edición 1990); "Mi Valle Azul" (poesías 1955- 21 edición 1995); "Campo Guacho" (Novela-1960); "Teatro de Juguete" (teatro para niños-1965); "Donde la patria no alcanza" (Novela-1972, 2i edición 1990); "Nombrar la tierra" (cuentos-1973); "De pájaros y flautas" (poesías-1977);"Cuentos del Conlara" (cuentos 1979, 21 edición 1987); "Nombro la luz" (poesías-1984); "Secreto Concarán"(novela-1987); "Leal" (cuentos-1989; 21 edición 1991); "Pisco Yacu" (cuentos-1989); "Comarca Azul" (poesías-1991); "Laurel puntano" (poesías-1991); "El Gallero" (poesía y cuento-1993); "La fiesta de mi escuelita" (teatro y poesía para niños-1994); "Donde mueren los pájaros" (elección de cuentos-1994). Se encuentra en edición en Editorial Plus Ultra: Juancito el Zorro en San Luis" (cuentos para niños) y "Pajarito Desmemoriado" (títeres). También ha escrito una serie de obras de teatro, que aún se Encuentran inéditas, como: "El Despeñadero" (1ª Premio, 1961, para autores del interior); "Réquiem para el amor" (1ª premio Concurso Teatro Independiente Tambor de Tacuarí-Capital Federal); "Que el Señor la bendiga"; "Criau di'agüela".Realizó múltiples colaboraciones en diarios como La Prensa y El Mundo; en las revistas Mundo Argentino, Mundo Infantil, El Hogar, Estampa y otras del país y del extranjero. Su trayectoria ha sido reconocida con múltiples distinciones, entre las que merecen destacarse: "Mi Valle Azul", 1º Premio Región Centro de la C. Nacional de Cultura trienio 1951-1953; "Campo Guacho", 1º Premio Emecé 1960 y 1"' Premio SADE-Córdoba; "Donde la Patria no Alcanza" lº Premio Bienal Puntana de Literatura, Faja de Honor de SADE, 1º Premio Región Centro-Litoral de la Dirección Nacional de Cultura producción 1971; "Secreto Concarán", Gran Premio SADE de Cuyo 1984, Faja de Honor 1989 de la Asociación de Escritores Argentinos (ADEA). Algunos juicios sobre su obra."Campo Guacho":
"Una excelente novela, digna de figurar entre los más celebrados títulos de la literatura gauchesca". "Clarín"
"Es un libro que se lee con interés y emoción y que nos enseña a conocer mejor los seres y las cosas del campo argentino". Revista "Claudia".
"La historia del protagonista de esta novela está expuesta con tal destreza, que no podemos sino juzgar al autor como un ponderable narrador cuya perspicaz concentración nos permite ubicarlo entre quienes continúan la senda por la que transitaron Hemández, Payró, Sánchez, Güiraldes, Lynch. "La Prensa".
"La novela de Godoy Rojo merece atenta lectura por parte de quienes se interesan en la interpretación de la Argentina actual y en la comprensión de sus grandes problemas."La Nación".

"Donde la Patria no Alcanza":
"En esta novela Godoy Rojo alcanza madurez expresiva a través de recursos directos cuya fuerza está dada precisamente por la comunicación de los hechos en un estilo sencillo y descarnado. Este libro merece estar en su biblioteca". "Clarín".
"Novela que afirma al autor en el dominio de una temática destinada a exaltar las virtudes del hombre, particularmente de los sacrificados habitantes del interior". "La Nación".
"...libro que nos hace retornar a la vieja y sabia literatura que DICE cosas, pero que además, las dice bien. "Con emoción ante su tema, con respeto gramatical, con imágenes tan coherentes como las frases con las que va contando sus historias, el autor nos entrega un libro para pensar". "La Prensa"
"...un libro que es un formidable alegato documental... Una novela que encara un tema digno, sin reservas ni tapujos. Un narrador excelente, un espíritu valiente que corta hondo, sin concesiones". "Mendoza"

"Poemitas del Alba":
"Son incesantes los hallazgos poéticos de este libro, cuya lectura gana nuestra admiración". "La Voz del Interior".

Sobre su publicación en la serie "Narradores Cordobeses".
"Las letras de un maestro: Polo Godoy Rojo, una figura de arraigado prestigio en las letras argentinas, inicia esta colección con dos excelentes narraciones. En estas páginas queda confirmado, una vez más, el dominio narrativo de este autor, quien en ambos trabajos demuestra un ajustado trato de los personajes y hondo conocimiento de sus psicologías.Godoy Rojo escribe con soltura, con maestría, con sentimiento y con belleza. Esta última virtud es el corolario de toda gran obra. Su prosa, cálida y sencilla, adquiere por momentos la vibración espontánea de la vida". "La Voz del Interior"

"Secreto Concarán":
"Una novela que ratifica el prestigio de Polo Godoy Rojo y que aun supera su obra anterior, sin que ello signifique desmerecer, por supuesto, la larga lista de cuentos, relatos, poesías, relatos para niños y novelas de su autoría". "Puntal" (S.L.).

Secreto Concarán se sintetiza en un conjunto sobrio, bien logrado, pleno de formas deducibles, certero en cuanto a las normas de conducta que definen y justifican el fin del hombre en el universo". "La Voz del Interior"

"Pisco Yacu":
"Cuentista excelente, nos acerca un rico mural de episodios comarcanos que no será fácil desvanecer en nuestra memoria". "La Voz del Interior".